Mientras los sinaloenses temen equipararse en este mal social al feminicidio que aqueja a Ciudad Juárez, Chihuahua las cifras de este fenómeno nacional que maneja el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) son muy significativas.
De acuerdo con INEGI en 2003 fueron asesinadas en México mil 300 mujeres. De esos decesos apenas uno por ciento fue resultado de actos delictivos o riñas, mientras que 99 por ciento se cometieron “en circunstancias relacionadas con violencia doméstica”.
En ese contexto, Sinaloa se ha convertido en una zona de alto riesgo para las mujeres y no se sustrae al mal social cuyos referentes más graves en otras entidades representan un riesgo para las mujeres que pagan con su vida su condición de género.
Beatriz Rodríguez Pérez investigadora de la Universidad Autónoma de Sinaloa estimó que “la violencia familiar se ha convertido en una de las principales causas de muerte de las mexicanas”.
Rodríguez también secretaria general ejecutiva del Consejo Estatal para la Prevención y Atención de la Violencia Intrafamiliar afirmó que “una mujer es asesinada cada ocho horas durante todos los días del año dentro de su casa por un hombre que mata a su cónyuge o pareja.
Así, hasta contabilizar al menos mil 200 casos anuales en el país”.
¿Son o no feminicidios?
La experta revisa la historia del vocablo 'feminicidio'. El anglicismo 'femicide', alude al asesinato de mujeres y se empleó por primera ocasión por Diana Russell cuando atestiguó en Bruselas ante el Tribunal Internacional sobre crímenes contra las mujeres, en 1976.
Autores como Desmond Ellis y Walter DeKeseredy (1996) enfatizan en la intencionalidad de estos crímenes y consideran feminicidio sólo los actos en que es posible distinguir una premeditación del hecho.
Para Rodríguez Pérez deben excluirse situaciones en las que mueren mujeres por maltrato reiterado de hombres con los que conviven, pues son frecuentes los feminicidios por abuso de fuerza.
En los países que investigan las causas de los asesinatos de mujeres se logró establecer que es en el espacio de las relaciones privadas, donde con mayor frecuencia ocurren esos crímenes, explica la doctora quien agrega que se categoriza como 'feminicidio íntimo' al asesinato cometido por hombres con quien la víctima tenía o tuvo una relación íntima, familiar o de convivencia.
Bajo amenaza
Se estima en la entidad mueren tres mujeres por mes, uno cada diez días. De ellos, 34 son feminicidios - 57.6 por ciento de los casos-; 65 por ciento se cometieron en el hogar, un espacio que se presume de más seguridad para las mujeres, examina la especialista.
Esa impunidad abre la puerta a los agresores y a que aumenten las víctimas. En el 2005 ya son 30 los casos de homicidios dolosos en Sinaloa y su radiografía es sorpendente:
Veinte mujeres fallecieron por herida de bala, cinco por arma blanca, tres fueron muertas a golpes, y dos por estrangulamiento de sus victimarios. Diez de los casos están “en trámite”, es decir con líneas poco claras de investigación pues se involucra al narcotráfico y 16 se catalogan como feminicidios.
La especialista estableció el parámetro de edades de las víctimas por información de la prensa local: seis tenían entre 10 y 19 años, siete oscilaban entre 20 y 29 años, seis más tenían entre 30 y 39 años, cinco entre 40 y 49 años, una de 50 años y cuatro mayores de esa edad. De dos de las mujeres asesinadas no se conoce su edad.
Otro factor relevante es que los feminicidios sucedieron a pesar de que la mayoría de las mujeres rompieron el silencio y denunciaron pública -y hasta judicialmente- la violencia de que eran víctimas.
Por ello la analista llega a una primera conclusión: que las mujeres son asesinadas porque la policía, los ministerios públicos, los juzgados y otras instancias gubernamentales y privadas no responden de manera eficaz a sus gritos de auxilio.
”Los asesinatos son precedidos por una incapacidad de la autoridad para manejar en forma adecuada a las víctimas; se trata con desprecio a las mujeres, no se recaban evidencias, los hombres no son arrestados, no se liberan órdenes de protección ni alejamiento del agresor, los casos viables no se procesan. En suma, sus derechos son violentados” señala la investigadora.
Recuento de daños
De acuerdo con estadísticas proporcionadas por la Procuraduría General de Justicia del Estado de Sinaloa (PGJE), de enero de 2000 a diciembre de 2003 hubo 22 feminicidios íntimos, es decir homicidios dolosos de mujeres a manos de su pareja; de éstos.
En año y medio 59 mujeres fueron asesinadas en Sinaloa, por lo que se estima que ocurren tres asesinatos de mujeres cada mes, un caso cada 10 días. De ellos 34 son feminicidios (57.6 por ciento de los casos) que se cometieron en el hogar de las víctimas (65 por ciento) en lugar donde se supone estamos “seguras”.
Según la misma fuente, en 2004 fueron 29 las mujeres asesinadas y del total de estos homicidios, 17 fueron acribilladas por arma de fuego, una por arma blanca, cuatro murieron por golpes y cinco por estrangulamiento.
A ese recuento de daños se añaden 13 suicidios femeninos, seis como consecuencia de violencia doméstica y 15 mujeres heridas por novios, esposos o concubinos.
Rodríguez Pérez autora del estudio Sólo por ser MUJER…. El feminicidio en Sinaloa (febrero 2005) destaca que a la par de esos casos, existe la violencia que se inflingen a sí mismos los hombres al matar, herir, amenazar o discutir con su pareja, por lo que se documentaron cuatro intentos de suicido masculinos y diez que si lo consumaron.
Y en ese clima de violencia doméstica, también los menores son involucrados; son los llamados 'feminicidios por conexión' y que en las cifras sinaloenses suman cuatro.
Rodríguez estima que este mal social aumenta al no existir una cultura de responsabilidad y solidaridad. Vecinos, amigos y familiares carecen de información necesaria para manejar esta problemática, si se fortalece este rubro habrá redes de apoyo que sensibilicen y ayuden a quien se encuentra en una relación violenta.
Retos y acciones
Aunque el feminicidio estadísticamente es poco común, constituye la punta del iceberg de un problema: la violencia contra las mujeres. Los datos citados exhiben un problema grave y exige un abordaje diferente al del resto de los homicidios y que las autoridades prevengan que se incremente mediante una la capacitación.
La doctora Beatriz Rodríguez propone: asumir la gravedad y especificidad de la violencia contra las mujeres, romper el ciclo de impunidad de la violencia cotidiana y fortalecer la protección, desarrollar la capacidad institucional y social que enfrente los riesgos de agresiones fatales contra mujeres y reivindicar el derecho de las mujeres a vivir libres de violencia.
“Propongo las siguientes acciones urgentes: que las estadísticas del Ministerio Público y de otros grupos policiales, diferencien entre delitos de violencia común y violencia de género, que el Poder Judicial aplique las normas vigentes y que en la formación de jueces/zas, abogados/as, psicólogos/as, trabajadores/as sociales y fuerzas de seguridad del estado, se incluya como asignatura -el peligro y alcances- de la violencia familiar.”
De igual manera, urge impulsar campañas para sensibilizar a los ciudadanos contra la violencia femenina; conformar la Red Estatal para la Profesionalización de la Atención a la Violencia Intrafamiliar y, reactivar el funcionamiento de la Unidad Policial Especializada en Violencia Intrafamiliar en todas las corporaciones.