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SINALOA  

Un parque ecológico para Culiacán

Melchor Peiro Guerrero*
Desde 1986, cuando gobernaba Antonio Toledo Corro, las 42 hectáreas originales de la enorme manzana donde hoy se encuentra el Centro de Ciencias de Sinaloa fueron declaradas propiedad sinaloense –ya no federal– decretando ahí la creación de un jardín botánico. Desde entonces se desatendió a ese páramo, apenas se sabía que estaba ahí. Doce años después, el Parque Ecológico Culiacán –así fue bautizado en el decreto 584 del Congreso del estado de Sinaloa, que le dio vida en 1998– seguía sobreviviendo con el genuino y sincero aprecio de quienes percibían el gran servicio ambiental que presta y también su valor como espacio abierto, como referencia urbana.

 

 

 


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Pero años antes, el desatado neoliberalismo mexicano de los años noventa ya había orientado hacia él la codicia empresarial.

Diversidad desaprovechada

Una llamada Sociedad Botánica y Zoológica de Sinaloa A.C. (SBZ) –de la cual se sabe muy poco y además está compuesta por personas de diferentes profesiones, menos la botánica y la zoología– escuda su existencia (solicitando y recibiendo dinero público de los sinaloenses) en el Jardín Botánico de Culiacán y el gran impacto visual que éste proporciona a todos aquellos que no cuestionan si realmente eso es: nadie ha negado que es bonito, pero tal vez ahí debería haber actividades de investigación, programas de educación ambiental y, sobre todo, acciones de divulgación y difusión de los resultados de su operación; sin embargo, sucede que más se le ha visto como un coto privado de la SBZ para mantener con recursos públicos –de lo cual no rinden cuentas o lo hacen ante quien no deben, porque el dinero no es del Congreso del estado, que se los otorga cada año– un bello jardín, al cual llevan a pasear a los poderosos amigos, nacionales y extranjeros, de los “sociobotánicos” y de los “socioartísticos” de Difocur, que hacen exactamente lo mismo. Sí, busque usted en las actas constitutivas de estas tremendas “sociedades sinaloenses” y se dará cuenta de que los nombres se repiten o son ramas de un mismo árbol.

La situación es preocupante y hay que agregar el silencio que ante estos hechos guardan los gobiernos municipal y estatatal: es preocupante la suerte que correrá el Parque Ecológico aludido.

Los afanes de Culiacán por entrar en la vorágine de la globalización –sea emulando a Curitiba o soñándose Bilbao– han llevado a la SBZ a “acordarse de que el Congreso del estado les cedió el uso de las 23 hectáreas” que fueron declaradas para ese único y exclusivo uso, el de “parque ecológico” ; pero con la falta de transparencia en el actuar gubernamental y la “manga ancha” que las autoridades otorgan a los grupos empresariales, la SBZ realizó en diciembre de 2005 unas brutales obras de excavación para una supuesta vialidad peatonal –que iría desde la avenida Carlos Lineo hasta la avenida de las Américas– y pretendió “encerrar” tres hectáreas (con un agresivo cerco de malla ciclónico) donde crearía su proyecto “Parque Laberinto”: un planteamiento tan raro, que sólo se explica por el hecho de ser una ocurrencia privada (privada, por los empresarios que con esa sola visión actuaron, y privada del consenso social, el que pudo haberse captado con la previa información a la ciudadanía).

 

Arbitrariedad, la norma

Las cosas se hicieron de manera arbitraria y equivocada (al grado tal de que en una referencia periodística le llamaron el “proyecto cangrejo” y finalmente reconocieron lo desordenado del proceso). En la actualidad hay una gran incertidumbre ante la polémica desatada en torno al uso de este sitio y las inversiones que se llegaran a destinar para ello. Lo más triste es que el presidente municipal, responsable máximo de la ciudad durante su período legal, declaró que “se deslindaba” de este asunto, al mismo tiempo que pregona que quiere alcanzar para Culiacán el gran valor de la paz social.

Juzgue usted ciudadano qué pasará en esta serie de eventos “desafortunados” que ya han sucedido y se le presentan a continuación:

1. La realización, a principios de diciembre de 2005, de unas obras de las que inicialmente negaron tener conocimiento los gobiernos municipal y estatal y el Implan (sobre el proyecto “Parque Laberinto” que ellos sí conocían y la ciudadanía no, pues lo habían presentado como algo positivo en Mazatlán, en mayo de 2005, en una Reunión Nacional de Institutos de Planeación).

2. Los ásperos desencuentros del 20 de diciembre (en presencia de reporteros) y el 23 de diciembre de 2005 (cuando el presidente municipal se encontraba negociando con Altya el nuevo relleno sanitario) entre los usuarios del Parque Ecológico y el director y el arquitecto del Jardín Botánico, donde los primeros exigieron la reparación del daño y la revisión a fondo de lo planteado en ese proyecto.

3. La marcha de protesta de los usuarios y corredores de la pista de La Milla, realizada el 10 de enero desde el Jardín Botánico hasta el Congreso del estado.

4. La suspensión de las obras emitida por la Seplade a sugerencia del Congreso local, dado que también ellos tenían muchas dudas.

5. La conmocionada presentación del proyecto “Parque Laberinto”, ese mismo día, en el salón de usos múltiples del Congreso, en la que se pretendió negar el evidente fondo de una lucha entre ricos y pobres.

6. La reunión, el 12 de enero, en las oficinas del Implan, que se había ofrecido como mediador, sin reconocer su carácter de responsable en un delicado asunto de planeación urbana, como lo sería la propuesta de un Sistema de Parques Urbanos en la que de repente “todo cambió” a favor de los protestantes, y la SBZ aceptaba reparar los daños ocasionados, integrándose además una comisión para la elaboración conjunta de una propuesta integral para el Parque Ecológico. Ello se refería al uso de las 23 hectáreas –ya no el proyecto que incluía “animalitos de granja y áreas para piñatas”– enfocándose esencialmente a su carácter de bien público.

7. La extraña invitación a los integrantes de la Comisión para la revisión del proyecto integral Parque Ecológico, que se realizó el 1 de febrero, un audiorrecorrido por el Jardín Botánico –en el que se ofreció a los presentes, diputados y ciudadanos, agua fresca “exótica” (de receta secreta) y unos bocadillos que hicieron crecer la duda sobre el propósito real de ese tour que nunca se dio a conocer a los asistentes –se enteraron después, por la prensa– y que puso a varios a pensar en lo avanzado de las “técnicas del maíz”.

8. La invitación girada desde la Subsecretaría de Desarrollo Urbano y Ecología de la Seplade para asistir, el 7 de febrero, a la presentación de la propuesta integral de Parque Ecológico –por parte de la SBZ, en voz de su arquitecto, al parecer el único que puede emitir una propuesta de diseño para tal fin– en la que los ahí presentes (los que no eran funcionarios municipales y estatales) se llevaron una gran sorpresa al ver que el proyecto presentado era exactamente el mismo (sólo que sin los “animalitos de granja”) que inició la actual manifestación ciudadana en contra de los enfoques mercantilistas, de la falta de transparencia y del evidente contubernio entre autoridades y empresarios consentidos.

9. Ese día, con la presencia del secretario de Planeación y Desarrollo del gobierno de Sinaloa –que por su actuar prepotente en dicha reunión debió recibir el reclamo de los ciudadanos, quienes además son los contribuyentes que pagan su jugoso sueldo– estaba muy claro que habría todo el tiempo del mundo disponible para escuchar a los “sociobotánicos”, pero que no sería igual con los ciudadanos comunes, pues al parecer lo exasperaban recordando experiencias urbanas negativas, al punto de casi tronarles los dedos exhibiendo su reloj y argumentado que ya era tarde ( por cierto, nomás dejó como ofrecimiento para los presentes un cafecito, de ese que dicen es “el mejor del palacio de gobierno” ). Sin prestar importancia a la propuesta de lanzar una convocatoria pública para el concurso de diseño del Parque Ecológico –seguramente pensando que afectaría terriblemente a los privilegiados despachos CRA y FGLM de sus amigos– se asustó ante la posibilidad de otorgar un premio, sin acordarse del viaje a Curitiba que él personalmente ofreció “a las mejores propuestas de soluciones urbanas”, durante la inauguración del Foro de Desarrollo Urbano realizado el pasado 2 de diciembre en la Torre Académica de la UAS.

La cerrazón, la prepotencia y los distingos que hacen los funcionarios públicos parecen indicar que el gobierno compite con otros factores por el negativo título de “enemigo público número uno”. La salida fácil – y la más equivocada– fue enfrentar la propuesta de la SBZ con una contrapropuesta que el funcionario mencionado solicitó que presentaran ( para el 28 de febrero) los defensores y usuarios del Parque Ecológico –avivando con ello la lucha de clases que niegan reiteradamente– sin haber hecho el intento de abrir canales a la participación ciudadana, la misma que el secretario de la Seplade promovió cuando el gobernador del estado lo visitó en Los Mochis, haciendo su campaña con aquella olvidada iniciativa de Ley de Participación Ciudadana.

 

Ciudad para los ciudadanos

Así se tenga que repetir la historia de David contra Goliat, este movimiento ciudadano continuará y esperará de usted, amable lector, su apoyo real; muchas personas que probablemente usted no conoce están en este momento luchando en nombre del bien común, decididas a expresar su desacuerdo contra tantos agravios que el manejo irresponsable del poder público les ha impuesto en diversos aspectos de su vida cotidiana.

La ciudad es de usted. El Parque Ecológico es de usted

El gobierno es dueño de nada. Es sólo un representante de usted –que le paga por servir a la ciudadanía y por lo tanto debe informarle y consultarle en todo momento lo que pretende hacer– pero por lo visto, hay que recordarle continuamente que, como en todo, hay niveles mínimos de vergüenza, decencia y dignidad que se deben observar, más aún cuando se trata de representarlo a usted, señor ciudadano.

 

*Arquitecto por la UAG; maestro en Desarrollo Urbano por la UAD; catedrático e investigador de la Facultad de Arquitectura de la UAS / melchorpeiro@hotmail.com

Publicado: Julio de 2006 / No. 13



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