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SINALOA  

La propina: de los patrones

Francisco Ríos Torres, texto y fotos
Los propietarios de hoteles, restaurantes, bares y fondas se benefician de al menos 14 mil 450 millones de pesos anuales al apropiarse arbitraria e ilegalmente de la propina de sus empleados.

 

 


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A cambio de su exhaustivo trabajo físico, los trabajadores de restaurantes y hoteles tienen el imperativo de repartir su propina entre los empleados que establecen los patrones.

Se trata de hombres y mujeres que trabajan jornadas con horarios irregulares de al menos ocho horas y que a cambio reciben un salario mínimo de sus empleadores en bares, hoteles, fondas o peluquerías, todos comercios del sector privado.

La explotación de los trabajadores radica en que su esfuerzo por atender a los clientes al preparar y servir alimentos, limpiar locales o habitaciones, beneficia en principio a su jefe jerárquico.

De acuerdo con la investigación del catedrático Felipe González Gurrola, de la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de Sinaloa, (UAS), el sector terciario del país ha tenido un constante crecimiento en los últimos diez años. Por esa razón, “existen cerca de 700 hoteles de cinco estrellas en los principales centros turísticos: Cancún, La Paz, Acapulco, Zihuatanejo, Puerto Vallarta, Mazatlán; se cuentan también 243 mil restaurantes” cuyos servicios son de distintos niveles cualitativos.

Sin embargo, explica González Gurrola, esa bonanza no se refleja en los bolsillos de los casi seis millones de trabajadores al servicio de la industria hotelera y culinaria en todo el país, afiliada a la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (CANIRAC). De hecho, son obreros que viven de la propina que voluntaria y generosamente les compensa el cliente consumidor al que atienden.

El también doctor por la Universidad Nacional Autónoma de México, señaló que en los últimos años la academia ha observado que “en todos los 243 mil restaurantes afiliados a la CANIRAC, existe una violación permanente de los empleadores a los derechos laborales, sociales y al salario que reciben como propina los trabajadores”.

“Sin excepción, los patrones, de manera arbitraria e ilegal han organizado el reparto de la propina entre todos sus trabajadores de acuerdo a su voluntad, necesidades e intereses económicos, obligándolos todos los días al terminar el turno o la jornada laboral a repartir el 40 por ciento de sus propinas -aunque algunos restaurantes los privan de un porcentaje mayor- entre el personal de confianza y el personal de cocina, fuentero, galopina o garrotero.

“El mesero, obligado por las circunstancias económicas, sociales y laborales, tiene que entregar la propina al personal de confianza o de cocina”, señala González Gurrola, quien agrega que la propina es un recurso económico que favorece ampliamente al patrón, en virtud de que con esos recursos económicos cubre salarios mínimos profesionales al personal calificado, que el empleador no paga en los términos de la Ley Federal del Trabajo.

Es en esta etapa cuando la propina sufre una metamorfosis, señala el investigador. Esa dádiva del cliente deja de serlo para convertirse en salario, y como los salarios de la empresa son considerados como gastos de la misma, entonces la propina pasa a ser deducible de impuestos y, por ende, queda en el bolsillo del empleador.

Meseros: pagar por trabajar

Además, como el mesero recibe el salario mínimo general, y su patrón lo priva de un 40 por ciento de los ingresos económicos que recibe del cliente consumidor, al final del proceso el trabajador eroga más dinero por trabajar que el salario mínimo que recibe del empleador. De esta manera, el mesero labora una parte diaria de manera gratuita y además paga al empleador por trabajar.

Tal esquema, que constituye una flagrante violación del patrón a los derechos laborales y sociales del trabajador, no ha sido examinado o sancionado por las autoridades laborales. Subraya el investigador, que al privar al empleado del 40 por ciento de sus ingresos económicos vía propina, esos recursos no se consideran como salario integrado, tal como señala la Ley Federal del Trabajo en su artículo 84.

Por otra parte, y en virtud de que al trabajador se le dio de alta en instituciones de seguridad social como el IMSS, INFONAVIT y SAR-AFORES, con un salario mínimo general, recibirá indemnización en sus incapacidades, pensiones o fallecimiento con ese ingreso. Adicionalmente, le será muy difícil obtener un crédito de vivienda a corto plazo y su pensión por retiro será también precaria.

Millones al bolso de patrones

--¿Qué cantidad representan las pérdidas para los trabajadores de la propina con estas ilícitas acciones de los empleadores?

--“Pues, nada más sácale cuentas: son 245 mil restaurantes que existen en el país y una población laboral de casi seis millones. Si únicamente le aplicas el 10 por ciento sobre una cantidad que ellos mismos publicaron el día de las elecciones -cuando se quiso aplicar la ley seca y afirmaron que si la aplicaban perderían 800 millones diarios-, entonces hablamos de 80 millones diarios que dejan de llegar a los bolsillos, a los ingresos de los trabajadores, que obviamente, los empleadores se quedan con ellos.

“Por lo tanto, explica el académico, si esos 80 millones diarios lo aplicas por semana, mes y año, hablamos de 14 mil 450 millones anuales, con el 10 por ciento que deja de llegar a las familias obreras de estos trabajadores del sector de servicios. Estamos hablando sólo del 10 por ciento, ahora, si aplicas el 40 estamos hablando de una cifra de más de 60 mil millones de pesos”.

Este escenario constituye una constante y grave violación al marco jurídico, indica el académico, en virtud de que la ley establece muy claramente que la propina es del trabajador, es del mesero, “y que incluso, para una transparencia muy concreta, el patrón no debe de inmiscuirse en repartos u organizar la propina, sin embargo, lo hace”.

¿Qué hacer?

Felipe González concluye en su estudio que este tema constituye una agenda pendiente pues se debe considerar el poderío que representan los grupos del sector servicios. La estructura de este rubro turístico-comercial posee tan sólo siete centenas de hoteles de cinco estrellas en las principales zonas turísticas del país, lo que a su vez representa la única fuente de empleo en muchos estados de la República.

Por otra parte, la pertenencia de los empresarios del sector a la CANIRAC, les permite ejercer enorme influencia y convertirse en prácticamente intocables, pues las autoridades de gobierno y de los órganos laborales conceden prioridad a los inversionistas sobre los trabajadores.

Adicionalmente, la situación es de desventaja para los trabajadores porque carecen de un sindicato y están desorganizados, con lo que son presa fácil para aceptar contrataciones con horarios irregulares, trato humillante y salario siempre a la baja, aunque lo prohíba la ley.

Aún así, persiste el investigador, corresponde a las autoridades laborales tomar cartas en el asunto para que sometan u obliguen a los empleadores a respetar el marco de la legalidad y permitan que esas fortunas, que ahora se van al bolsillo de los empleadores, lleguen a los millones de familias trabajadoras.

Es hora de que las autoridades del trabajo dejen de ser espectadoras y acaben con tanta corrupción, concluye el experto.

Publicado: Enero de 2007 Año 2 / No. 19



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