Jesús García Nicola
El 7 febrero fue un día importante para el béisbol mexicano, y no precisamente porque los del tricolor fueran por su doceava derrota consecutiva en la serie del Caribe, ni porque le pusieran fin a esa sequía. La razón por la cual se debía jugar el último partido del clásico caribeño era la presencia de quien quizá sea el tercera base latino más grande de la historia.
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El pasado mes de septiembre el popular Vinny, como lo llaman sus compañeros, fue homenajeado en Denver, Colorado, la casa que muchos años lo arropó. Junto con Andrés Galárraga, Ellis Burks, Larry Walker y Dante Bichette, formó una quinteta de bateadores que la afición de los Rockies difícilmente olvidará.
Aunque en México no tuvo homenaje, sin duda la mejor despedida fue el título con los Naranjeros de Hermosillo: una oportunidad de jugar partidos extras en la serie del Caribe.
Los partidos, que no fueron los mejores en su brillante carrera, permitieron al bateador mexicano –que más cuadrangulares y carreras ha producido en la tierra del dólar– despedirse en el clásico caribeño.
Para este retiro sólo falta que la LMP proponga hacerle un homenaje en cada una de las ocho plazas al también nombrado Criminal, ahora que está en vida. Además de él, Fernando Valenzuela y Teodoro Higuera deberían ser reconocidos.